Desayuno, check out y comienzo de la etapa. Esta etapa emblemática por su belleza paisajística en que se traspasa el km 100 de esta milenaria ruta. Nos encontraremos con las típicas aldeas y cursos de agua de gran belleza.
“Corredoiras” y masas de castaños y robles. La etapa no entraña dificultad alguna, aunque posiblemente comiencen ya a aparecer alguna ampolla o dolor de rodilla mas todo tiene solución, como se dice en el camino, “sin dolor no hay gloria”. El terreno es suave y ondulado. El fin de la etapa nos muestra Portomarín, al pie del embalse de Belesar, formando por el rio Miño. Durante la etapa habremos podido admirar, entre otros monumentos, la iglesia románica de Barbadelos, Ferreiros y San Nicolás. Llegada Check in, Misa del peregrino cena y alojamiento.